jueves, febrero 12, 2026
Mundo Querétaro
Mundo

Estafas románticas impulsadas por IA: el punto ciego de la banca

 

Los fraudes basados en ingeniería social, y en particular las estafas románticas, representan uno de los mayores retos para la seguridad bancaria moderna. El uso de la inteligencia artificial (IA) ha provocado un aumento drástico y una mayor sofisticación en las estafas románticas a nivel global debido a que los estafadores utilizan herramientas de IA generativas para crear perfiles falsos con la finalidad de ganarse la confianza de las víctimas.

Las estafas de romance se encuentran entre los fraudes de más rápido crecimiento en el mundo. De acuerdo con el Informe Global de Crímenes Financieros de Nasdaq 2024, las estafas románticas y otros engaños de confianza causaron pérdidas globales anuales estimadas en 3.800 millones de dólares.

Josué Martínez, Global Advisor para BioCatch Latinoamérica, opina que las estafas románticas aprovechan el auge de las aplicaciones de citas y redes sociales, y la inteligencia artificial permite a los ciberdelincuentes crear perfiles más convincentes e incluso utilizar audios y videos manipulados para suplantar identidades, haciendo que la detección de estas estafas sea cada vez más difícil.

Según el experto, clientes de BioCatch en todo el mundo reportaron un aumento del 63% en las estafas románticas entre 2024 y 2025. Resalta que la IA está potenciando las estafas románticas de la siguiente manera:

  • Deepfakes y suplantación:los criminales utilizan deepfakes para generar imágenes y videos de personas atractivas que parecen reales, dificultando la detección tradicional (como la búsqueda inversa de imágenes).
  • Clonación de voz:se emplean audios clonados para simular emergencias o situaciones de crisis (secuestro virtual), lo que hace la estafa mucho más creíble.
  • Chatbots de IA (LLMs):los estafadores usan modelos de lenguaje avanzados para mantener conversaciones continuas, afectuosas y sin errores gramaticales, permitiéndoles engañar a múltiples víctimas simultáneamente.
  • Automatización:la IA permite la creación masiva de historias personales falsas y perfiles, facilitando la identificación de vulnerabilidades psicológicas en las víctimas.

Los estafadores de romances se comunican a través de redes sociales populares como WhatsApp, Instagram o Facebook,  para entablar una relación y ganarse la confianza de la persona objetivo, y a veces, para lograrlo, hablan o chatean varias veces al día; inventan una historia y piden dinero. BioCatch comparte la historia de Cecilie Fjellhoy, quien fue víctima de una estafa romántica tras conocer en línea a un hombre que se hacía pasar por el CEO de una empresa de diamantes. Luego de ganarse su confianza y establecer una relación, él la manipuló con amenazas falsas y la convenció de usar su nombre y sus tarjetas de crédito. Como resultado, perdió más de £200.000, contrajo deudas, vendió su vivienda, enfrentó juicios con bancos y terminó en bancarrota.

Más allá de la pérdida económica, el fraude provocó en Cecilie un profundo daño emocional, social y de identidad, agravado por la falta de apoyo institucional y por ser tratada como sospechosa en lugar de víctima. El punto de inflexión llegó cuando decidió hacer pública su historia a través de la prensa, lo que contribuyó a exponer al estafador y a recuperar su voz. Hoy comparte su experiencia para visibilizar el fraude, primero en El estafador de Tinder y ahora en Love Con Revenge (Netflix), donde apoya a víctimas de fraude romántico.

Este tipo de estafas se han convertido en uno de los fraudes más costosos para las víctimas, no solo por el aspecto económico sino por la parte emocional. Según datos de Visa, una de las compañías mundiales en pagos digitales, más de una cuarta parte (26%) de las víctimas de estafas por pagos automáticos autorizados (APP) han tenido que buscar asesoramiento o apoyo de salud mental.

Josué Martínez destaca que las estafas románticas son tan complejas de detectar porque a  diferencia de un robo de identidad donde un hacker transfiere dinero sin permiso, en la ingeniería social el titular de la cuenta utiliza sus propias credenciales, dispositivos y métodos de autenticación habituales (claves, biometría) para enviar el dinero. Las víctimas suelen realizar las transferencias sin alterar sus patrones de comportamiento en la banca digital, lo que no levanta alertas automáticas de «cuenta comprometida».

Además, el dinero a menudo se transfiere a cuentas «mulas» (personas reclutadas para mover fondos ilícitos), que suelen ser cuentas legítimas, dificultando que el banco rastree el destino final como una cuenta fraudulenta conocida.

¿Cómo pueden los  bancos detectar una estafa romántica?

A pesar de la dificultad para detectar estafas románticas, las instituciones financieras pueden implementar tecnologías avanzadas como la Biometría conductual para identificarlas, la cual analiza cómo el usuario interactúa con la app o web (velocidad de tecleo, movimiento del ratón, presión al escribir). Si la víctima está bajo coacción o estrés al enviar dinero, su comportamiento cambia (indecisión, pausas), lo que puede generar una alerta.

La Biometría Conductual ofrece la primera defensa verdaderamente eficaz contra las estafas de ingeniería social. Gracias al uso de esta tecnología, existen testimonios recientes de BioCatch en donde un banco mejoró su tasa de detección de estafas en un 67% durante el primer mes tras su implementación, identificando más del 77% de los intentos de fraude. En los siguientes meses, el banco mejoró aún más su tasa de detección, llegando a identificar casi el 84% de los intentos de estafa. Otro gran banco mejoró su tasa de detección de estafas en un 73% durante el primer mes.

Para finalizar, y con el fin de evitar estafas románticas, Josué Martínez recomienda nunca enviar dinero, tarjetas de regalo ni información financiera a personas que no se conozcan en persona, sin importar cuán creíble o conmovedora parezca su historia. También aconseja no responder llamadas ni mensajes de números desconocidos y, por supuesto, nunca compartir información personal por teléfono o mensaje de texto.